El cripto sector reacciona a la OIF sobre Bitcoin: “ilegal e inconstitucional”

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En informamos sobre la propuesta del gobierno de Lula de equiparar la compra de criptoactivos a las operaciones de cambio de divisas a efectos del cobro del IOF de 3,5%, el Gobierno aún no había hecho públicos los detalles formales de la consulta pública.

En los días siguientes, el sector reaccionó intensamente. En Entrevistas de Cointelegraph Brasil, ejecutivos, expertos jurídicos y representantes de asociaciones del mercado de criptomonedas convergieron en dos líneas argumentales: la propuesta es técnicamente errónea y, desde una perspectiva constitucional, no puede aplicarse por decreto.

La cuestión jurídica

El punto más repetido por los expertos escuchados por Cointelegraph es que el impuesto de cambio IOF, por definición legal, se aplica a las operaciones que representan el intercambio real entre una moneda brasileña y una moneda extranjera. Las stablecoins y los criptoactivos en general no son moneda. Son bienes.

Thiago Barbosa, coordinador fiscal de ABToken, fue directo al grano. Según él, el mercado ya esperaba que el gobierno intentara ampliar la incidencia del IOF cambiario para cubrir las operaciones con stablecoins, pero el camino elegido crea un problema constitucional inmediato: Las stablecoins no son moneda, y “para ampliar la incidencia del IOF de divisas, sería necesario un cambio en la ley, y no es posible hacer tal cambio sólo por decreto.”

Diego Pérez, presidente de ABFintechs, siguió la misma línea. Reconoció la importancia de la consulta pública anunciada por el Gobierno, pero fue tajante: “cualquier creación o ampliación de hipótesis de incidencia debe pasar por el Congreso Nacional, dado que un decreto no puede crear nuevas hipótesis de incidencia no previstas por la ley.

En opinión de Pérez, forzar este cobro mediante un acto infralegal “podría crear inseguridad jurídica y preguntas en el Poder Judicial, trayendo inestabilidad precisamente en un momento de consolidación regulatoria en el sector”.”

“Las criptoactivos son activos, no transacciones financieras”

Vanessa Butalla, vicepresidenta de Legal, Cumplimiento y Riesgos de Mercado Bitcoin, llevó el argumento técnico un paso más allá. Para ella, la compra de criptoactivos constituye compraventa de bienes, no transacciones financieras sujetas al IOF. “Equiparar estas operaciones con transacciones financieras distorsiona la naturaleza jurídica del activo y crea una incoherencia en el sistema fiscal”, dijo.

Butalla también señala una distorsión económica concreta en la propuesta: gravar la transacción en sí, independientemente de que haya beneficio. “Un inversor podría pagar 3,5% incluso con pérdidas. La norma internacional es gravar la plusvalía, es decir, el resultado positivo de la operación, y no el simple intercambio de activos. Lo contrario penaliza la actividad económica y hace caso omiso del principio de capacidad de pago”.”

El argumento tiene peso práctico para cualquier brasileño que haya realizado alguna vez inversiones mensuales en Bitcoin, independientemente del resultado. Con el IOF recaudado a la entrada, quienes compren durante las correcciones del mercado pagarían el impuesto aunque vendieran con pérdidas meses después.

Riesgo de fuga de operaciones

Fabio Plein, director regional para las Américas de Coinbase, introdujo la perspectiva de la competitividad internacional en el debate. En una entrevista con Cointelegraph, señaló que las stablecoins cumplen funciones operativas específicas: se utilizan como mecanismo de liquidación, herramienta para gestionar la exposición a divisas y forma de reducir la fricción en las transacciones transfronterizas. Gravar indiscriminadamente estos usos podría tener consecuencias de las que el Gobierno no se está dando cuenta.

“Coinbase cree que hay un camino constructivo a seguir a través del diálogo institucional que preserva la seguridad jurídica, apoya la innovación responsable y refuerza el liderazgo de Brasil en la innovación financiera”, dijo Plein, citando el proceso de construcción del marco regulatorio para criptoactivos con el Banco Central como un precedente positivo de cómo este tipo de discusión puede llevarse a cabo.

En otras palabras, Lo que se ha ido construyendo con esfuerzo en los últimos años podría peligrar por una medida precipitada del Gobierno.

Por último, Nicolás Alonso, Country Manager de Bitso Brasil, resumió el sentir del sector con una frase que resume el impasse: “la implantación de un nuevo impuesto IOF sin el amplio diálogo técnico y legislativo necesario sería un gran error estratégico, capaz de desincentivar la innovación y comprometer el protagonismo de Brasil en el futuro de las finanzas.”

Próximos pasos

La consulta pública prometida por el Ministerio de Hacienda aún no se había publicado formalmente al cierre de esta edición. ABToken ha confirmado que participará activamente en el proceso, planteando los puntos técnicos que ha identificado sobre la imposibilidad de modificar el tipo de cambio del IOF por decreto.

El Gobierno, por su parte, dispone del IOF como herramienta de prerrogativa ejecutiva: los cambios en el tipo no necesitan pasar por el Congreso. Pero crear una nueva hipótesis de incidencia - equiparar las criptoactivos con divisas cuando legalmente no lo son - es jurídicamente diferente de ajustar una tarifa existente. Este es el argumento que el sector pretende llevar a los tribunales si la medida sale adelante por decreto.

Para el inversor particular, el mensaje práctico no ha cambiado desde nuestra anterior cobertura: la propuesta aún no ha entrado en vigor, y cualquier aplicación se encontrará con una resistencia legal organizada. Pero la señal política es inequívoca. El Gobierno quiere gravar la entrada en el cripto, y está buscando el camino más corto para hacerlo.

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